¿DÓNDE VISTE LA ÚLTIMA PELÍCULA?

Hoy os traemos el tema por excelencia. Algo que nos afecta tanto a los que estamos dentro del sector audiovisual, como a los que no; el cambio en el paradigma de la distribución y la exhibición.

Fuente: El País

Sabemos que el tema te suena… pero lo cierto es que no es ningún mito. En 2015 se llegó a comprobar que el ser humano intenta ahorrar energía a toda costa. El estudio se llevó a cabo en la Universidad Simon Fraser de Canadá , por Max Donelan, y ratificó que “las personas cambian con facilidad la forma en la que andan, incluyendo características de su modo de caminar que se han establecido tras dar millones de pasos a lo largo de su vida para poder ahorrar pequeñas cantidades de energía” (publicado en Current Biology).

Y es que, si ahorramos energía al andar, ¿por qué no íbamos a hacerlo a la hora de establecer una serie de costumbres en el consumo de series y películas? Tras dar una serie de pasos en la evolución de la tecnología, ¿no recurriríamos a lo que resulte más sencillo?

Y es que todo este fenómeno no es nuevo para nosotros. Algo similar ya le ocurrió al cine con la llegada de la televisión a los Estados Unidos. La llamada “época dorada de la televisión” trajo consigo una reducción de espectadores en salas. La gente que vivía en la periferia prefería no desplazarse hasta los cines, adoptando una actitud más sedentaria.

Si algo queda claro por la historia que hemos dejado atrás, es que a veces las cosas necesitan sufrir un cambio, un giro de 180º para que un nuevo equilibrio se genere, y esto es lo que está ocurriendo con el consumo de contenido audiovisual en nuevas ventanas.

Fuente: TBIVision.

Netflix ha conquistado el mercado, el mundo, y los corazones de la gente joven especialmente. Y es que, para ellos, la posibilidad de disfrutar de series y películas a su ritmo, es la mayor de las ventajas. Hoy en día todo se mueve por la inmediatez, y eso es algo que Netflix ha sabido entender muy bien, el llamado “binge-watching” (fenómeno de consumir múltiples episodios de una serie rápidamente) ha sido todo un fenómeno para la plataforma.

Fuente de la imagen: Bloomberg.

Viendo las cifras, sorprende que el contenido original de estas plataformas no pueda participar festivales, como es el caso del Festival de Cannes, que no permite que se presenten filmes que no hayan sido estrenados en salas.

Evidentemente, todo este fenómeno no pasa desapercibido para las ventanas de exhibición tradicionales, que se han visto enormemente afectadas. Hay creadores preocupados por el futuro del consumo de cine en salas.

Por ejemplo, el director Pedro Almodóvar, ha manifestado repetidas veces su rechazo hacia el consumo en streaming; “mientras siga vivo defenderé algo que muchos jóvenes ahora no conocen y que es la capacidad de hipnosis que tiene una gran pantalla frente al espectador” (Hipertextual), o Steven Spielberg, quien dice que “Netflix es un peligro para el cine” (Cinemanía).

Spielberg está probablemente en lo cierto al afirmar que el VOD acabará empobreciendo la calidad de las películas. Pero si hay una declaración que sin duda alguna es innegable es la de Ted Sarandos, director de contenidos de Netflix, que dice que “siempre será mejor ver cine en una pantalla pequeña que no verlo en absoluto”.

Razón no le falta.

Pero antes de terminar, os lanzamos una última pregunta para que reflexionéis este fin de semana:

¿Cuánta gente habría visto en cines Roma de Alfonso Cuarón, siendo un filme en blanco y negro, en español y con actores sin renombre? El debate está servido.

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